Un capricho
que se volvió
real.
Whim no nació de un plan de negocios. Nació de alguien que se quedó solo y decidió seguir de todas formas.
El capricho de
hacerlo solo.
Un día tenía un negocio. Al siguiente, no tenía nada.
Su proveedor cerró. Se fue del país. Y con él se fue también la única fuente de ingreso que funcionaba. Lo que vino después fue pedir ayuda. A conocidos. A quien quisiera escuchar. La respuesta fue siempre la misma: que no.
Así que se sentó a estudiar solo. A entender cómo se construye un aroma desde cero, qué hace que una fragancia dure, por qué algunas se quedan en la piel y otras desaparecen. Sin nadie que le enseñara. Sin nadie que apostara por él.
Durante dos años, hizo lotes de 50 o 100 frascos en la madrugada. Después de llegar del trabajo. Antes de volver a él. Los primeros no los compraba casi nadie. Los confundían en la calle con otro perfume. No importó. Siguió.
Le puso un nombre a eso. Lo llamó Whim. Capricho. Porque era exactamente eso: hacer algo que nadie más quería ayudar a comprender.
"Era mi capricho hacer algo que me gustaba y que nadie quería ayudar a comprender."
De bolsas de papel
a cajas de lujo.
Las primeras presentaciones eran bolsas de papel con estampados tropicales y florales. Sin cajas, sin el packaging que hoy define a Whim. Pero las fórmulas ya eran reales desde el primer día: concentraciones del 33%, la misma calidad de lo que hoy llamamos línea Exclusivo. La calidad nunca fue el problema. Lo que faltaba era el envoltorio que la hiciera visible.
Cuando la demanda creció y la calidad exigió más manos, Yainet Fernández ya estaba ahí. Desde el principio. Cortando y armando cajas antes que nadie más. Su criterio fue parte de decisiones tan fundamentales como el nombre y la identidad visual inicial de la marca.
Victor Guillermo Ortiz(Guille) se sumó después, aportando herramientas y conexiones que permitieron escalar la producción. El equipo no era grande, pero era suficiente para seguir perfeccionando lo que ya funcionaba.
Año tras año, de los pomos sin caja a las cajas con logo, de las mezclas de madrugada a lotes que ya tenían demanda real, Whim fue tomando forma.
Lo que se fue
construyendo.
Lo que viene
siendo.
En 2026 se suman nuevas ideas y nuevas ganas de que esto llegue más lejos. El reto no es pequeño: convertir lo que ya funciona en algo que trascienda. Una marca con identidad propia, con una colección original, con presencia más allá de La Habana.
La Noir Tropic Collection no es solo cinco fragancias. Es la primera vez que Whim habla con voz completamente propia. Cinco EDPs que huelen a una versión de Cuba que todavía no existe pero que está por existir.
No hay nada que celebrar todavía. Esto es el principio. Pero el principio ya huele a algo. ✨
Quiénes somos
detrás.
Ahora que sabes
de dónde venimos.
Lo que empezó como un capricho en la madrugada lleva años perfeccionándose. La calidad no llegó con la nueva identidad. Siempre estuvo ahí.
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